ENTREVISTA: MIQUEL ÁNGEL AZPITIA
inicio procedimiento equipo envíanos tu obra quiénes somos
TOP DESCARGAS

Novedades

ENTREVISTA: MIQUEL ÁNGEL AZPITIA

Algunas personas desbordan energía incluso sin necesidad de verlas en directo,  basta  con recibir un email de ellos y te cambia el día, te hacen reír y sentir que este trabajo tiene muchas cosas buenas. Una de esas personas es Miguel Ángel Carrizo Azpitia un escritor de mucha calidad que ha confiado sus relatos a nuestra editorial, un buen tipo que tiene una vida que supera la ficción de sus textos.

Es Virgo de horóscopo aunque cuando se lo preguntas responde “soy agnóstico total”.     

Vive en Sevilla con el amor de su vida y se dedica a cuidar de sus mascotas y a escribir.

Podría parecer aburrido pero su vida dista mucho del aburrimiento. Nació en Córdoba, Argentina en el seno de una familia humilde con cuatro hijos, él fue el menor. En 1971 fue acusado de terrorista comunista y fue encarcelado. En ese momento empezó a escribir cuentos imaginados desde muchos años antes. Por si todo esto resultase “corriente” cuando llegó a España se hizo campanero, es decir restaurador de campanas.  A continuación podréis conocer vosotros mismos a este peculiar personaje que ha compartido andanzas con Borges y que ahora podéis disfrutar de su pequeña gran  novela, divertida y genuina, “Las Sebastianas” que hemos seleccionado para vosotros.

Normalmente no acostumbramos a preguntar por los trabajos de nuestros escritores. Pero, en tu caso, hay que hacer una excepción, porque ser restaurador de campanas es, sin lugar a dudas, poco corriente. ¿Podrías explicarnos en qué consistía tu trabajo?

La necesidad  me llevó al mundo de las campanas. Conocí a Francesc Llop y Baió y a su hermano Manuel, campaneros mayores del reino de Valencia, y entré en un mundo apasionante. Luego, a través de una señora argentina, conocí a su cuñado, que restauraba campanas en Nörlingen, Alemania. Este hombre y su hijo son los únicos en el mundo que sueldan las campanas cuando están rajadas, un trabajo espectacular. Y comencé a viajar para restaurar campanas, por distintas partes de España y del mundo. Cuando me dio el infarto cerebral, había comenzado el proyecto de montar el horno en  la torre del campanario de la catedral de Toledo, porque la campana, de trece mil kilos, está rajada desde hace un siglo. Era una locura en la que participaba la Unesco, por aquello del Patrimonio de la Humanidad y todo eso. Pero ya no pudo ser. Un cura muy mayor de la iglesia de Cuya, en Castellón, me dijo: «Es importante lo que hace, porque recupera un sonido que escucharon los de este pueblo hace más de trescientos años». En el yugo de una de esas campanas ponía: «Este yugo lo hizo Paco, año 1638».

¿Crees que este oficio te ha condicionado como escritor?

En el diccionario dice que condicionar es «estimular», «reflejar». Analizo y pienso todo lo que me rodea.

¿Crees que las ideas para los relatos se tienen dentro o se consiguen con la vida?

Muchas veces sueño y al otro día transcribo, hasta darle forma. Pero otras son historias de distintos lugares donde he estado y que me han contado. Hay algo que me enseñó un profesor de química en primer año: O.A.D., que significa «observación, análisis y desarrollo»; tiene más aplicación técnica que literaria, pero a mí me ha servido.

¿Qué escritores te inspiran?

Uno de los primeros libros que leí fue El señor presidente, de Miguel Ángel Asturias. Yo tenía dieciséis años. Soñé que, si llegaba a escribir, me haría llamar Miguel Ángel Azpitia. Luego leí Cien años de soledad de Gabo Márquez, y muchas veces a J. L. Borges. Una vez comí con él, en su casa. Ante su torpeza para manejar los cubiertos, me dijo: «Comer debería ser un acto íntimo, como cagar». Hace unos años, mi hija me regaló un libro de Paul Auster y me gusto su forma de sintetizar. Como relator, Vargas Llosa. Pero siempre Gabo Márquez. Y estoy esperando que Miguel Ángel Carrizo Azpitia corrija de una buena vez una obra de cuatrocientas páginas que escribió sobre el proceso de adaptación a su vida junto a su Anto, en Andalucía, que me parece que va a ser un buen libro.

 Aspectos sobre Las Sebastianas:

Nos llama la atención que un hombre sea capaz de describir dos personajes femeninos tan bien y con tanta dulzura y detalle. Nos preguntamos si las protagonistas son reflejo de alguna persona real que has conocido o si son completamente fruto de tu invención.

Hace cuatro años vinieron a visitarme mi hijo Ariel y mi nieta Frida, al pueblo de Alcaracejos, en el valle de los Pedroches, Córdoba, donde vivimos hasta 2009. Eran las fiestas del pueblo. Una mujer altota, de pelo blanco, sacó a bailar a una mujer morena, más bajita (cosa muy normal en el sur, porque los maridos no dejan que las saque a bailar otro hombre, por el qué dirán). La imagen me quedó grabada. Después surgió la inspiración y luego, como en todo lo que escribo, mucha transpiración.

En tu relato, nos sorprende la presencia de Barcelona; es importante para los personajes. ¿Has vivido en esta ciudad?

Fue la tercera ciudad de España que conocí, poco después de llegar aquí, por razones de papeles en el consulado, y la verdad es que siempre me ha gustado. Respecto de Las Sebastianas, en Andalucía sostienen que en Barcelona hay más andaluces que catalanes, y encima catalanistas. Por eso, a los que vienen de visita, se los trata peor que a los catalanes de pura cepa, porque, como viven en una ciudad muy importante, se creen dioses.

¿Cuánto tiempo has trabajado en Las Sebastianas? ¿Tienes alguna rutina especial de trabajo, cuando llega la musa de la inspiración?

Como ya te he contado, muchas veces sueño y al otro día transcribo y le doy forma.

¿Qué le dirías a un futuro lector para invitarlo a leer tu obra?

Una vez escuché que Gabo Márquez había estado con Fidel Castro, en Cuba, hasta la una de la madrugada, conversando, y que a las seis salía su avión rumbo a Colombia. Al despedirse, Gabo le regaló El coronel no tiene quien le escriba, que acababa de terminar, y se fue a dormir. A la hora del despegue del avión, detienen la maniobra en la pista y aparecen los jeeps del ejército. Fidel sube al avión y le dice: «Lo he estado leyendo hasta ahora. Hay un error de números en la suma de los kilómetros, de Riohacha a [… no sé que parte], pero por lo demás me gusta…». Ese es el lector que yo busco, el que se mete en el escrito y disfruta o putea, pero que vive lo que está leyendo. ¿Seré muy pretencioso?

¿Estás trabajando en alguna otra obra ahora mismo? ¿Nos puedes adelantar el tema de la historia?

Acabo de escribir una historia. Me llevó a escribirla lo que me contaste del tímpano de tu marido(*). Mi Anto (*) me contó una historia hace mucho, de una monja de su colegio, y la he hecho cuento, porque las injusticias me revientan, y no solo los tímpanos. También estoy escribiendo El fabricante de fotos, un homenaje a los fotógrafos del cajón de madera en las plazas de todo el mundo. Trabajo todos los días, de cinco a ocho de la tarde. Estoy corrigiendo un montón de cuentos como los que te he enviado, y sigo con la espada de Damocles sobre la cabeza, para ver si, de una buena vez, corrijo el libro que te menciono más arriba.

(*)El marido de la entrevistadora perdió el oído de forma irrecuperable tras un mal golpe de una monja en un colegio de Barcelona en el año 1971.

(*) Anto, alusión al nombre de Antonia, mujer actual del entrevistado.

Noviembre 2012

Sus novelas publicadas en MARLEX EDITORIAL: 

Las sebastianas

Vida y muerte de un inmigrante

  • Nuebo Booktrailer El pescador

    Booktrailer

    Por fin el booktrailer de la novela ganadora de la edición 2015 del Concurso de Novela de Castelldefels, fresca y trepidante como la novela

    ver más
  • Libros nacidos para NO ser impresos

    Hablamos de la nueva literatura electrónica, libros que no pueden ser impresos. Editions at Play una iniciativa de la editorial Visual Editions de Londres con la colaboración de Google’s Creative Lab de Sidney, Australia, han desarrollado un nuevo concepto de libros.

    ver más
  MARLEX EDITORIAL, Castelldefels. Barcelona |  Aviso Legal   Mapaweb  Contacto